El Boom de la soja y su influencia
en el medio ambiente
Jorge Montero Viglizzo & Adrián Carbayo
Introito
Desde 1997 los campos argentinos han triplicado la cosecha de
soja, ahora ocupa mas de la mitad de la tierra cultivable del
país. Esto le redituó al gobierno mas de $1500 millones
en impuestos de exportación. La soja fue presentada como
maná caído del cielo a razón de la abrupta
suba del precio internacional y su promesa de espectaculares rendimientos.
Las ventas agropecuarias al exterior han sido el sostén
de la recuperación de la economía argentina desde
su colapso en 2001-2002.
El “boom” del desarrollo del cultivo de la soja se
logró gracias a la biotecnología (con la difusión
de la semilla transgénica) y a la siembra directa.
Aunque esta movida de la soja fue muy bienvenida, ha traído
preocupaciones. Estas son las que trataremos de abordar en la
ponencia En especial la presencia del monocultivo sojero y una
ausencia de rotación que puede agotar el suelo. Este avance
incesante de esta leguminosa da a llamarse actualmente “el
desierto verde”. Otra hipótesis de conflicto que
viene de la mano es el de la soja transgénica, que según
datos es el 95% de los cultivos y el efecto negativo que puede
tener sobre la salud y el medio ambiente.
1- Proyección histórica.
El crecimiento de la soja y sus derivados en la Argentina en los
últimos 30 años se ha constituido en un fenómeno
trascendente y fundamental para el país, tanto desde el punto
de vista económico como social. Para la campaña 2002/03,
la soja representó más del 50% del total de los granos
producidos, considerando los cinco cultivos mas difundidos en la
pampa húmeda.
A mediados de octubre el precio de la soja tocó el nivel
más alto en seis años. El detonante fue la expectativa
de reducción de la cosecha en Estados Unidos. Esta escasa
oferta, unida a las crecientes necesidades de la forrajera por parte
de China e India, disparó la cotización y el inmediato
festejo de terratenientes y multinacionales en la Argentina. En
los días siguientes muchos vendieron a muy buen precio el
grano disponible de la cosecha anterior. De inmediato empezó
a programarse un incremento de 7 por ciento en la superficie a sembrar,
de 12,8 a 13,6 millones de hectáreas (más del doble
que hace seis campañas y la mitad de la superficie sembrada
total). El pronóstico de producción se elevó
a 37 millones de toneladas. Es decir, casi el 50 por ciento de la
cosecha argentina de granos
El cultivo obtuvo un papel fundamental en la economía argentina
ocupando el cuarto lugar en el mundo como productor de grano, el
primer lugar como exportador de aceite de soja y el segundo en harina
de soja. Como consecuencia, la soja es el producto de exportación
de mayor incidencia en el PB agropecuario del país y el mayor
generador de divisas
2. Sustentabilidad y productividad.
Unas 22 millones de hectáreas de bosques y sabanas de América
del Sur pueden desaparecer en los próximos 16 años
bajo cultivos de soja, una oleaginosa tanto ensalzada por sus notables
propiedades proteínicas como difamada de depredar la naturaleza
por su avance actual sobre tierras vírgenes.
La progresión constante de la demanda de soja ha estimulado
la producción mundial, que saltó de 115 millones de
toneladas en 1993 a las casi 180 millones del 2002. También,
consecuentemente, creció 26 por ciento la superficie sembrada
entre 1990 y 2002, para ubicarse en la actualidad en 77,1 millones
de hectáreas.
El área plantada con palma oleaginosa, la
otra gran abastecedora mundial de aceite, subió 43 por ciento
desde 1990 a 2002 para alcanzar hoy a 10,7 millones de hectáreas.
A ese ritmo, la demanda de soja para 2020 ha sido estimada en unas
300 millones de toneladas.
Con la difusión de las semillas transgénica y la técnica
de siembra directa (la soja es el primer cultivo de grano que se
ha adaptado a la práctica de la siembra directa), producir
soja es más redituable y simple que otras actividades de
campo, aunque se sabe que el monocultivo a largo plazo afecta la
calidad del suelo. La aceleración de los ciclos impide la
recuperación del ambiente biofísico.
Tradicionalmente, el productor hacía rotar diferentes cultivos
en el suelo, o dejaba un sector para el pastoreo de ganado, de manera
que la tierra descansara y recibiera abono animal como principal
fertilizante.
La siembra directa evita las tareas de labranza, lo cual permite
acelerar el ritmo de producción. Esta técnica limita
la erosión suelos mediante una continua cobertura por rastrojo
y mantiene la humedad. Pero requiere el uso de mayor fertilizante
(un ajustado control químico de las malezas).
La rotación de cultivos es el método más antiguo
para favorecer el control biológico y es, aún hoy,
el medio no químico más efectivo para limitar las
poblaciones de patógenos en el suelo. Su eficacia depende
de la secuencia de cultivos, así como también de la
duración de período entre cultivos. Así, sus
ventajas son:
· Permite un mejor uso de nutrientes.
· Mejora la estructura de los suelos cuando se alternan siembra
de cultivos raíces profundas con otros de raíces superficiales.
· Favorece la conservación del agua y uso más
eficiente de la misma, especialmente cuando se suceden con diferentes
requerimientos hídricos y/o se alternan períodos sin
cultivos (Barbechos), para permitir la recarga del suelo.
La expansión sojera se logró en parte
a partir de la incorporación de nuevas tierras, pero también
por sustitución de otros cultivos y actividades que descendieron
durante las últimas seis campañas. La superficie cultivada
de algodón disminuyó un 83%, la del arroz un 44.5%,
la del maíz un 25,5%, la del girasol un 23.8% y la del trigo
un 14.5%. También sufrieron este proceso las actividades
ganaderas de zonas tradicionales de cría e invernada y la
producción tambera.
También el cultivo de la soja avanzó sobre montes
nativos, como el bosque chaqueño que se despliega en las
provincias de Chaco, Formosa, Santiago del Estero arriesgando la
estabilidad de los ecosistemas.
El desplazamiento de algunas producciones supone pérdidas
importantes de capital, como en el caso de los tambos y las desmotadoras
de algodón. Las industrias hilanderas que aún subsisten
se ven obligadas a importar fibra de algodón de países
vecinos para funcionar y responder a la rápida reactivación
que el sector hilandero ha vivido en los últimos dieciocho
meses; en el fondo esto presupone importar "salarios".
Con respecto a los tambos, se dice que cada dos días estos
desaparecen para abrirle paso a la soja. Ya que la producción
de lácteos requiere una gran inversión en equipo,
lo mas probable es que se cierren no vuelvan a abrirse.
3. Biotecnología en la soja
Con el descubrimiento de técnicas en biología celular
y molecular que permiten la manipulación de genes, base de
la herencia de los seres vivos, se abrió una nueva posibilidad
para el mejoramiento vegetal: la de incorporar características
como el caso de la tolerancia a herbicidas, que anteriormente no
eran realizables. La comprobación de que el material que
trasmite las características de generación en generación
es común a todos los seres vivos, fue el primer paso.
A partir de entonces, avances logrados en identificación
de genes, introducción de los mismos en especies no afines
y regeneración de tejidos, permitió concebir algunos
proyectos con respecto a la utilización de estos en el mejoramiento
vegetal. A inicios de la década del `80 se comenzaron los
trabajos tendientes a identificar especies que poseían genes
de tolerancia al Glifosato (Principio activo del Herbicida Roundup).Una
vez descubierto el gen de interés, de origen bacteriano,
llamado "RR", de propiedad de la empresa norteamericana
Monsanto (productora del herbicida), hubo que introducir el mismo
en la especie de soja. El proceso rindió sus frutos hacia
principios de los ‘90 cuando se obtuvo la primer línea
elite, con la característica de tolerar la aplicación
del herbicida.
La característica incorporada no tiene ninguna influencia
con respecto al rendimiento, las variedades rinden en función
del material genético que permite el desarrollo de las variedades
más rendidoras. Tampoco está asociado a ninguna otra
característica morfológica o fisiológica de
la especie soja, siendo solamente el material genético original
el responsable de obtener variedades de alto potencial de rinde,
superiores características agronómicas, resistencia
a enfermedades, adaptación diferencial o algunas situaciones
de manejo o fertilidad determinadas.
Los autores la denominan Super, porque tienen en cuenta que tolerar
uno de los herbicidas más potentes del mercado para combatir
malezas es casi increíble. Sus iniciales RR derivan de las
palabras inglesas Roundup ( Marca comercial del producto a base
de Glifosato de la Empresa Monsanto ) y Ready ( preparado - listo).
Esto significa que es soja preparada para este producto. De esa
manera se la comercializa en el mercado.
La resistencia al Glifosato de la soja Roundup Ready esta exitosamente
comprobada. Sus ventaja es:
1. Simplicidad: Con un herbicida soluciona TODOS
los inconvenientes de malezas.
2. Mayor Flexibilidad en el control de Malezas: Puede aplicar el
Glifosato cuando desee, desde el nacimiento hasta la cosecha, con
cualquier tamaño del cultivo o de las malezas.
3. Mejor Control de las Malezas: Tanto sobre las de hoja ancha como
las ciperáceas, sobre las gramíneas anuales y perennes,
el poder antimalezas es realmente muy efectivo.
4. Total Seguridad para el Cultivo: No hay fitotoxicidad, aún
en altas dosis de Glifosato, ya que este se degrada en contacto
con el suelo.
5. Reducido costo en el control de malezas: No solo porque el glifosato
resulta más económico que otras opciones, sino por
que el uso de un herbicida total tiene costos más bajos que
los programas de control de malezas.
6. Totalmente compatible con la siembra directa: Lo cual resulta
en un incremento en la humedad del suelo, mientras reduce la erosión
del mismo y el uso de gas oíl.
Los ecologistas apuntan a que los productos transgénicos
no han sido lo suficientemente probados en el mundo antes de su
lanzamiento al mercado. Y que entre los posibles efectos nocivos
que podrían provocar se cuentan los trastornos hormonales
a largo plazo o la aparición de alergias. Son argumentos
que se enfrentan a los de quienes defienden a los transgénicos,
que indican que a través de la manipulación genética
se obtienen alimentos más resistentes y ricos en proteínas,
a los que nunca se les ha demostrado efectos nocivos. Todo esto
en el marco de un debate instalado en los últimos años
en torno a las ventajas y desventajas asociadas al consumo humano
de alimentos alterados genéticamente.
Sin duda, muchos de los productos que consumimos contienen elementos
transgénicos. El caso más frecuente es el de la soja,
que se encuentra como ingrediente en aproximadamente el 70% de los
alimentos que se compran en los supermercados. Aparte de los que
declaran el contenido de soja, como varios jugos de frutas, los
derivados de la soja son utilizados en helados, panes, galletas,
conservas de pescado, mermeladas, dulces y muchos otros productos.
El paradigma en el que se funda toda la ingeniería genética
que dice que un gen es igual a una proteína y ésta
igual a un rasgo, parte de una base equivocada. Porque un gen es
una cosa muy dinámica, que puede producir hasta cuatro sustancias
distintas. Esa equivocación de base es la que hace que los
logros de la producción transgénica sean inestables
e imperfectos.
Adolfo Boy, ingeniero agrónomo e integrante del Grupo de
Reflexión Rural, en declaraciones al diario “El Día”
de La Plata, puso el acento en el avance de los cultivos de soja
producidos en los últimos años a expensas de las pequeñas
producciones regionales de alimentos, un proceso que impactó
en la dieta de los argentinos reduciendo la biodiversidad alimentaria.
Por su parte, en declaraciones en el mismo medio, el dirigente de
Greenpeace Emiliano Ezcurra indicó que "a quienes nos
oponemos a los alimentos transgénicos la soja solidaria nos
pone entre la espada y la pared. Porque entendemos las necesidades
de la población indigente que la recibe, pero nos interesa
que quede claro que ese alimento no reemplaza a la leche, no reemplaza
a la carne y no es recomendable para menores de cinco años,
ni más de dos veces por semana para gente de cualquier edad.
En este país hay arvejas, lentejas, chauchas y otros productos
orgánicos que es necesario sumar a las dietas".
Y peor aún por los efectos que tiene está el consumo
del poroto de soja transgénica como si fuera un alimento,
que en realidad es un inhibidor de la absorción de hierro,
que le vamos a dar a niños anémicos provocando un
déficit evolutivo intelectual irreversible y una dosis de
símil hormona femenina que administrada por debajo de los
dos años va a provocar un desbalance sumamente peligroso
en esa edad.
Conclusiones y propuestas.
En conclusión, el paradigma agroexportador de soja, ha sido
establecido por las grandes multinacionales, principalmente Monsanto,
que son las que producen la semilla y el herbicida y el Estado ha
renunciado su rol regulador en la materia. Es decir, en la década
del 90 hemos resignado nuestra soberanía alimentaria. Son
las grandes las multinacionales las que deciden que producimos y
como lo hacemos y nuestros gobiernos se han puesto a su servicio,
incluso en la época post devaluación porque ha sido
la soja la que aporto la divisas para la recuperación económica.
Ante esto el Estado ha cerrado los ojos por una cuestión
económica y también los productores se han basado
en un calculo de ganancias al momento de sembrar soja. Pero existen
una serie de cuestiones que no han sido tenidos en cuenta y son
sobre las cuales queremos advertir en esta ponencia y además
indicar que esta situación puede ser solucionada de adoptarse
medidas firmes. Por ejemplo La Unión Europea ha prohibido
comercialización e importación de productos transgenicos
en aplicación del Ppio precautorio, atento a que la incertidumbre
sobre los efectos que dichos productos genéticamente modificados
pueden tener en la salud de las personas, es total. Lo mismo Brasil,
en cambio en Argentina no ha existido una barrera para el uso de
este tipo de semillas si bien no se ha admitido su patentamiento
(para no pagar regalías).
Con respecto al monocultivo y sus nefastas consecuencias sobre el
ambiente y la economía regional podemos agregar el éxodo
rural, o sea que “propone una agricultura sin agricultores”,
donde una empresa siembra miles de hectáreas, con muy pocas
personas. Se arriendan campos de pequeños chacareros que
no cuenta con la tecnología necesaria. Es una vuelta moderna
al latifundio.
La soja nos demuestra su carencia de sustentabilidad social. Carece
también de sustentabilidad económica, porque convierte
a nuestro país en una republiqueta sojera donde las oscilaciones
del precio de la soja a hacen temblar a nuestro país. Situación
esta que no se produciría si hubiese adecuada diversidad
de productos exportables.
Frente a esta coyuntura se pueden tomar una serie de medidas regulatorios:
1. Aplicar retenciones diferenciales que graven fuertemente a la
soja.
2. Políticas crediticias y de fomento de otros cultivos y
de la ganadería.
3. Políticas que limiten los latifundios y arrendamientos
a determinado numero de hectáreas. Se recomienda que el techo
sea 3 mil hectáreas.
4. Legislación ambiental que imponga un uso no extractivo
del suelo, protegiendo dicho recurso, a través de las leyes
de ordenamiento territorial y uso del suelo y los códigos
rurales. Fijando la Nación los presupuestos mínimos
y las provincias complementándolos.
5. Todo esto implica un ejercicio firme del poder de policía
en materia ambiental, salubridad, lo que implica una actitud de
compromiso con nuestra patria, y una negativa acatar servilmente
las reglas de cuatro o cinco multinacionales.
La sojificación es un acápite mas
en la praxis de las potencias hegemónicas y del neoliberalismo,
que confunde globalización con dominación. Nuestro
país se ha sumado a este proceso en una posición complaciente
y servil, pero son nuestro representantes los que deben afirmar
una identidad nacional que proteja a nuestro suelos de la extracción
insaciable de nutrientes, que ampare a la familia campesina frente
a las empresas y los pooles de siembra impersonales y anónimos;
que velen por la salud de nuestros niños y futuras generaciones.
Que cuide de los intereses de nuestro pueblo!!!. Para eso están
los representantes, que han de sancionar las leyes y para impulsarlas
estamos los hombres del derecho. Esta es nuestra obligación
para con todos y a cada uno de los argentinos, que con sus impuestos
han solventado nuestra educación. Esta es nuestra propuesta
y he aquí nuestra preocupación.
Bibliografía:
· Diario la Nación del sábado 28 de Agosto
de 2004, suplemento Economía y negocios; 11 y 18 de septiembre
de 2004 suplemento Campo.
· “Transgénicos, un asalto a la salud y medio
ambiente”. De Silvia Ribeiro, miembro de la RAFI, Fundación
Internacional para el Progreso Rural.
· “Alternativas al monocultivo de soja” Del Grupo
de Reflexión Rural.
· Diario “EL DIA” de La Plata, del 7 de Diciembre
del 2002.
· Diario “Clarín” 18 de Octubre de 2003.
· Documento del INTA: “El INTA ante la preocupación
por la sustentabilidad a largo plazo de la producción agropecuaria
argentina”.