ULTIMAS TENDENCIAS CONTRACTUALES AGRARIAS
Guillermo Dalmacio Castro Vélez Sarsfield
Abogado


INTRODUCCIÓN

Antes de empezar a escribir quisiera dejar en claro que los contratos agrarios son una especie dentro de un género más amplio, que es el de la locación. El contrato madre es el de arrendamiento y de ahí se van desprendiendo todos los demás. Bajando un poco el tenor de las palabras, alejándome un poco del ámbito jurídico y acercándome al lenguaje del campo argentino, ya que yo antes de abogado soy productor agropecuario, y es mi medio de vida. Tengamos en cuenta que la principal fuente de ingresos de la República Argentina, sigue siendo todavía en el siglo XXI (algo que no habla muy bien de nuestras capacidades, ya que poseemos potencial para avanzar en muchos rubros, y no ser un mero exportador de productos primarios sin elaborar),lo que produce el campo, por eso entiendo que es muy importante legislar muy adecuadamente, las formas jurídicas que se deben usar para regular la producción agropecuaria en nuestro querido país.

Porque si queremos llegar algún día a producir 100 millones de toneladas o 200 que es muy factible, si se dan las señales adecuadas, ya que en reiteradas oportunidades el campo argentino respondió rápidamente, y con mucha eficacia a los estímulos que se le ofrecieron , y no hay que remontarse muy lejos en el tiempo para demostrar esto, ya que el año pasado se cosecharon casi 70 millones de toneladas en el complejo cerealero-oleaginoso, con un gravamen a la producción de las malditas e injustas retenciones, o impuestos hacia la exportación de un 25% cuando en todo el mundo desarrollado tenemos que luchar contra el flagelo de los subsidios, y ahora en la Argentina se le ha agregado el castigo que sufrimos por el aumento de los fletes marítimos debido a la guerra del golfo versión dos, y al aumento de otro commoditie como el petróleo.

Incluso Argentina forma parte del grupo CAIRNS que a nivel mundial lucha para la eliminación de los subsidios. Bueno a lo largo de mi exposición tratare de demostrar que casi todos los contratos, que andan circulando desde hace unos años hasta esta parte no tienen nada de nuevo. Hasta nos encontramos con algunos que no son contratos agrarios, como el tan mentado POOL DE SIEMBRAS, sino que estamos en presencia de otra forma contractual que en mi humilde opinión, como ya lo demostraré pertenece al derecho comercial, pero no a la legislación agraria. Lo mismo se puede decir de otras formas de contratación como el intercambio de sembrados, que es una forma de trabajar el campo harto conocida por nuestros agricultores. También me gustaría aclarar la mezcla y confusión que encontramos en la doctrina salvo honrosas excepciones entre los contratos de aparcería pecuaria, capitalización de hacienda, pastaje, pastoreo y franquicia ganadera.

Pienso que es muy importante para el derecho, pero más aún para el hombre de campo, para la industria agropecuaria, pero por sobre todo para el país para ver donde nos encontramos ubicados en esta materia, porque ello podría dar seguridad jurídica a un sector tan necesario para el crecimiento del país, ya que es una de las pocas áreas en que somos competitivos. Y la seguridad y certeza para las inversiones es muy importante, para que los dueños de los campos y los inversores que son los que mandan hoy en día en estos temas, ya que son los tenedores del dinero algo tan necesario para que se movilice cualquier sector. Y si nosotros tenemos dudas respecto a estos temas, por razones políticas históricas, o cualquier otra que se les ocurra imagínense que pasará por la cabeza de un extranjero, o de alguien ajeno al sector que desea realizar una inversión de dinero en una área de la economía, que en estos momentos se presenta como muy rentable y segura especialmente en la República Argentina, que aún hoy sigue siendo el granero del mundo pese a nosotros.

Antes de hablar sobre las nuevas formas de contratación que encontramos en el ámbito rural, me gustaría desentrañar si es que estamos en presencia de algo novedoso, ya que yo creo fervientemente sin temor a equivocarme que no hay nada nuevo bajo el sol. Por supuesto que a lo largo de estas líneas trataré de comprobar mi punto de vista, más como hombre de campo, que en mi carácter de abogado y docente con conocimientos sobre derecho agrario. Si se me permite voy a entrar al revés o en sentido contrario para certificar mis argumentos, ya que voy a analizar la ley de arrendamientos y aparcerías rurales (13.246 con las modificaciones de la 22.298), porque entiendo que en la armonización y adecuación de lo que pasa en nuestro campo en materia de contratos en la era de los transgénicos mal que nos pese, y en los comienzos del nuevo siglo está el meollo de la cuestión que nos convoca.

De los contratos de arrendamiento y aparcería surgen todas las demás que conocemos. Es importante tanto para el arrendador como para el arrendatario tener una seguridad, en la prolongación de la relación, para poder realizar las inversiones necesarias y para que se pueda cuidar el capital más importante que tienen nuestros campos, que los llevan a diferenciarse de los del resto del mundo y acrecientan nuestras ventajas competitivas, QUE ES EL SUELO.

Desde luego que no rehuyo el tema que me convoca para este trabajo, el cual tratare de analizar a partir de ahora.


FEED LOT O ENGORDE A CORRAL

Quiero destacar de entrada, para no crear confusión con respecto a este tema, que en este caso no se ha inventado nada nuevo, ya que este sistema de engordar los animales viene de muy larga data, lo que se ha incrementado y mejorado es la cantidad de animales pasibles de ser engordados, o el lugar donde se va a realizar el engorde. Que se entiende por esta supuesta nueva forma de contratar según los autores que se refieren a ella. Nos dicen que habrá contrato de franquicia ganadera, cuando una de las partes, denominada contratista o franquiciante, se obliga a aportar a la otra, llamada ganadero o franquiciado, la tecnología, los sistemas y los alimentos balanceados o complementación de nutrientes, que permitan un rápido desarrollo y engorde de los animales de este último, obligando al ganadero a aportar el personal y a cumplir las instrucciones del contratista franquiciante, con el objeto de que las partes compartan el aumento o incremento de peso de los animales así obtenido, repartiéndoselo generalmente por mitades.

Está claro, por lo menos para mi que no estamos en presencia de una nueva forma de contratar si nos tomamos el trabajo de analizar adecuadamente la definición que acabo de mencionar. La forma de engordar los animales, que se nos describe en esta definición quizás es más antigua que el hombre, lo único que cambia en este formato es la cantidad de animales. Ya que antes nosotros podíamos disponer una cierta cantidad de animales en un corral, y engordarlos no a campo si no bajo encierro, y así acelerábamos el proceso.

Los defensores de esta FIGURA hablan de dos partes ; a) el contratista franquiciante, b) ganadero o franquiciado. El primero de ellos es simplemente el dueño del campo, y el segundo el de los animales. De acuerdo a lo que he dicho no les hace recordar a la aparcería pecuaria, a la capitalización, o a tantas formas de contratar en materia pecuaria ya conocidas por todos. El llamado contratista franquiciante, es simplemente el dueño del campo o del lugar donde van a disponerse los animales para que aumenten de peso. De cualquier forma sea cual fuere el sitio donde se dispongan los animales, va a ser en un establecimiento rural con más o menos tecnología, es casi lo mismo que estuviésemos señalando que una de las diferencias para ver si estamos en presencia de un contrato de aparcería rural es dirimir, si el aparcero tomador trabaja el campo con un arado de tres rejas o lo hace con un robot.

Con respecto a lo que hace al aporte alimentario que va a realizar el ganadero o franquiciado, la única diferencia es la calidad del alimento, que se le va a dar, no puedo negar que la tecnología ha avanzado mucho en el sistema alimentario, y cada vez se mejora más el aporte de vitaminas, nutrientes, etc., que se les da a los animales, pero también recordemos que el ganado vacuno es rumiante, es decir que su aparato digestivo está preparado para recibir pasto y no para digerir otros alimentos, sino recordemos lo que pasa con el mal de la vaca loca.

Se nos dice que en este contrato el ganadero tiene que aportar el personal, y yo me pregunto y les traslado la misma pregunta a ustedes, en el contrato de aparcería pecuaria el aparcero tomador de acuerdo a lo que convengan las partes, no está también obligado a poner al servicio de la hacienda sus propios empleados, no sucede lo mismo en la capitalización, entonces de que diferencias estamos hablando.

También se habla de repartirse el porcentaje de aumento de peso logrado, vuelvo a repetir lo mismo que mencione en el párrafo anterior respecto a otras formas de contratar. En la definición no se menciona el tema de cómo es la repartición del peso de acuerdo a las diferentes categorías de animales que se aporten (vacas, vaquillonas, novillos, novillitos, etc.), ni del tiempo de duración del contrato que va ser la misma de los otros, ya que esta dada por un proceso natural que es el crecimiento y el engorde de los animales.

Tampoco se habla del alto perjuicio que ocasionan estos sistemas de engorde sobre el medio ambiente, ya que recordemos que por ejemplo en un engorde a corral, que se realice en un campo de por ejemplo de 400 hectáreas, se pueden llegar a tener por lo menos 10.000 animales, cuando la gente que trabaja en el campo sabe que salvo que el campo tenga varios pisos no es conveniente cargar el campo con más de dos animales por hectárea, salvo que en el ínterin en que estoy escribiendo estas líneas y el mes de octubre se descubra algo nuevo.

Además tengamos en cuenta que en el campo también hay que realizar un estudio de impacto ambiental o una evaluación del mismo, para saber por ejemplo como vamos a perjudicar al entorno. Ya que no es lo mismo tener 800 animales o 10.000 en un predio, especialmente con lo que respecta a la contaminación que se puede causar u originar en los acuíferos subterráneos, de los cuales también se sirve el ser humano, y ni que hablar del aire que respiramos. Esto se puede comprobar fehacientemente en los meses de verano especialmente cuando sopla el viento norte, en el noreste de la provincia de Buenos Aires (me refiero a esta zona porque la conozco y puedo comprobar lo que estoy afirmando, no dudo que en otros lugares se puede producir el mismo efecto con los vientos de esta u otra dirección), el olor es nauseabundo y se puede sentir en un radio de dos kilómetros, inclusive llegan los olores hasta un pueblo de alrededor de cinco mil habitantes. También recordemos que el bosteo o los desechos de los animales afectan a la capa de ozono, entonces imaginemos lo que puede ocasionar a nuestro entorno la instalación de veinte mil animales en un lugar que deberían haber 800.

La descripción de este contrato nos habla del uso de anabólicos para acelerar el crecimiento o engorde de los animales, ahora bien yo quisiera recordar que actualmente y en la Comunidad Económica Europea estos están prohibidos desde hace mucho tiempo. Inclusive en la Argentina se tuvieron que prohibir porque corrían riesgo nuestras exportaciones. Quisiera describir brevemente lo que producen los anabólicos; fijan el aumento de peso mucho más rápido en los animales por la retención de líquidos, lo que provoca también que los animales tengan menor rendimiento de carne cuando son sacrificados, y creo que no deben ser muy beneficiosos para nuestra salud ya que estamos ingiriendo cuerpos extraños en nuestro organismo.

Hay autores que cuando se refieren a la regulación legal, nos dicen que esta figura se acerca a los contratos de provisión de servicios o cosas con pago diferido, o a las formas asociativas de producción, con obligaciones recíprocas, de tracto sucesivo y en un marco aleatorio y agrario, por lo tanto dicen que tendría como marco la autonomía de la voluntad de las parte. Decir esto y nada es lo mismo. Y no es un capricho mío, porque vuelvo a reiterar que la mayoría de la gente que trabajamos en el campo o que estamos cerca de el, sabemos a ciencia cierta y con absoluta certeza, que no estamos en presencia de una nueva forma de contratar, y menos ante una figura jurídica legal nueva, sino ante algo que es muy viejo y archí conocido por todos los que nos movemos en el sector agropecuario, y estimo humildemente que debería ser conocido por los que escriben sobre el mismo. Lo único que varía es la cantidad de animales y las instalaciones donde se los ubica (ojo ni siquiera estamos hablando de las instalaciones que tienen los Estados Unidos u otros países de avanzada en estos temas), tampoco este sistema le hace bien al suelo, ya que limita la rotación agrícola ganadera, ya que es expulsora de animales, si se reservan las mejores tierras para la agricultura y se desplaza la ganadería hacia zonas marginales, cuando sabemos y además está comprobado que lo único que mejora el suelo que es lo que más debemos cuidar porque en estos momentos es el la principal fuente de ingresos de la Argentina.


POOL DE SIEMBRAS

INTRODUCCIÓN
Primero voy a realizar una crítica semántica a la palabra POOL, al mencionar la misma ustedes a que la asimilan, quizás al juego de billar, a llevar a los chicos y sus compañeros al colegio, además porque una lengua tan rica como el castellano toma vocablos prestados del inglés (ojo no tengo nada contra los ingleses, sólo que nos robaron Las Islas Malvinas). Bueno no es del todo feliz el uso de este término, y a pesar de que estamos en la era de la globalización (espero que se humanice rápidamente para bien de todos), estimo que hay vocablos más adecuados para denominar a está figura jurídica contractual para algunos, como sería el de grupo de siembra.

Bueno en resumidas cuentas, se dice que hay POOL o grupo de siembras cuando una de las partes, llamada la administradora, contrata la utilización de la tierra a propietarios o titulares legales del uso del suelo, y los servicios de contratistas agrícolas, para efectuar cosechas por medio de gestores o promotores y a su vez obteniendo financiación para el proyecto común que se lleva a cabo por las cinco partes intervinientes. De las cuales solo dos, administradora y financistas, asumen el riesgo de esta actividad (la agrícola).

Según, los defensores de está figura se pueden describir a cinco partes interviniendo en este contrato,. A saber:

1. Financistas o inversores.
2. Administradora del POOL o grupo de siembra.
3. Gestores o promotores.
4. Propietarios.
5. Contratistas.

1. Financistas o inversores, con respecto a los mismos no son una parte nueva del contrato sino que van a ser los arrendatarios, o aparceros tomadores, según sea la figura que se elija usar, o sea el arrendamiento, o la aparcería. Y si esto es así porque está figura, va terminar si o si en un contrato de arrendamiento o de aparcería, en todo caso habrá que considerar o estudiar bajo que encuadre situamos a los inversores que van a colocar, o invertir dinero en una aventura de siembra para entregársela, a un grupo de personas, que se dedican a diversificar sus inversiones en materia agrícola, para disminuir sus riesgos. Porque en definitiva lo que hacen estas grandes compañías que se dedican a sembrar miles de hectáreas, a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina es captar dinero de varias personas o empresas, y sumarlo al capital propio para trabajar la mayor cantidad de tierra posible (ojo también es muy posible que lo hagan con capital propio), o sea los llamados por varios autores y también personas que se manejan en el sector agropecuario integrantes del “POOL DE SIEMBRAS”, son un grupo de personas con un interés en común y muy concreto, juntar la mayor cantidad de dinero posible para, trabajar la mayor cantidad de campo que puedan. Está NUEVA FORMA de trabajar como algunos se empeñan en llamarla, comenzó a crearse en la década pasada aprovechando contingencias favorables en los precios de los commodities de la agricultura, y como una alternativa muy favorable para la gente que invertía el dinero. Ya que se les ofrecía una muy interesante renta por el dinero que les entregaban a los tomadores del mismo. Por otro lado estaban los verdaderos profesionales en la materia, o sea los que juntaban la plata e iban a trabajar los campos como veremos, bajo las figuras conocidas, y descriptas muy bien por la ley de arrendamientos y aparcerías rurales 13.246 ( contratos de arrendamiento, aparcería, contratos accidentales). Los tomadores del dinero para trabajar la tierra (llamados por algunos POOLS DE SIEMBRAS), son grandes compañías como (NIDERA, ADN, GLOBOCOPATEL), O EMPRENDIMIENTOS CREADOS PARA ESOS FINES como QUEBRACHITO, pero todos tienen algo en común; que definitivamente van a terminar firmando un contrato de arrendamiento o aparcería con el dueño de la tierra, y solo van a haber dos partes en esta relación contractual (arrendador o aparcero dador y arrendatario o aparcero tomador).

Por otra parte habrá que analizar, la situación o el vínculo que se crea entre los inversores que colocan el dinero, para obtener una tasa de retorno prometida no menor al veinte por ciento, y los tomadores del mismo que lo van a utilizar para alquilar un campo. Yo creo humildemente porque no pertenece al ámbito de mi materia que puede llegar a ser, algo parecido a un fondo común de los que operan en la Bolsa de Valores, pero eso es harina de otro costal lo que me interesa dejar bien en claro es esta primera relación contractual, que se da entre los inversores y los tomadores del dinero, que queda claro que nada tiene que ver con el derecho agrario a pesar a pesar de que el dinero se va a utilizar para arrendar un campo.

Voy a utilizar un ejemplo para tratar de clarificar lo que estoy tratando de explicar, con mi familia hace un tiempo que trabajamos parte de nuestro campo con la firma NIDERA (que para los defensores de está postura de que estamos ante una nueva forma de contratar, constituirá el llamado POOL DE SIEMBRAS), nosotros realizamos contratos de arrendamientos con esta firma desde el año 1998, inclusive en estos momentos tenemos un acuerdo a tres años con opción de renovarlo por otro plazo a convenir, inclusive nos han puesto riego con la posibilidad de trabajar todo el campo bajo este sistema tan beneficioso para el rendimiento de los cultivos, y para la preservación del suelo, ya que va de la mano de un laboreo conservacionista del mismo . Nidera es una firma muy conocida y se dedica a varias cosas entre ellas el trabajo de campos, multiplicación de semillas y exportaciones, el principal interés de ellos en este tipo de emprendimientos (el trabajo de entre cincuenta y cien mil hectáreas en diferentes lugares del país es la posibilidad de implantar diferentes cultivos en distintas zonas de la Argentina, aprovechando la variedad de climas y de suelos que poseemos), pero vuelvo a repetir en nuestro caso se firma un contrato de arrendamiento o aparcería según la conveniencia de las partes en el cual hay un arrendador, en este caso mi familia y un arrendatario que es Nidera. Este contrato lo puede realizar cualquier persona con otra, pero siempre estaremos en presencia de un contrato de arrendamiento o de aparcería. Como anexo de este trabajo acompaño contratos firmados con Nidera Por lo tanto estamos claramente ante la figura contemplada en el artículo segundo de la ley 13.246 de arrendamientos y aparcerías rurales, cuando se refiere al concepto de arrendamiento, o de aparcería contemplado en el artículo 21 de la misma norma legal.


ADMINISTRADORES DEL POOL. GESTORES O PROMOTORES

Como ya lo señale no es función de nuestra materia desentrañar a que se refieren los que pregonan este contrato, con los términos administradores, gestores o promotores. Estimo que debe ser materia del derecho comercial explicar de que se trata este engendro jurídico que algunos piensan que es una figura novedosa.


PROPIETARIOS

Cuando se habla de propietarios, se está haciendo referencia al dueño del campo o del predio figura harto conocida por todos los que nos ocupamos de este tema, que como ya lo mencione está contemplada en los artículos 2 y 21 de la ley 13.246. Vuelvo a reiterar estamos ante la presencia de un contrato de arrendamiento o de aparcería agrícola, por tanto debe haber dos partes para que se conforme el mismo. Por un lado el propietario, dueño, o persona que este en la tenencia del predio, que va a ser objeto del arrendamiento o aparcería, y por la otra el arrendatario o aparcero tomador, que es el individuo encargado de realizar las labores en el campo.


CONTRATISTAS

En este supuesto estamos claramente ante sujetos que realizan determinadas labores ( como la cosecha de lo que se ha implantado), para lograr el objetivo final del contrato que es la recolección de los frutos en tiempo y forma. Pero no hay que confundir a los que realizan las labores en el predio que pueden ser los arrendatarios o aparceros tomadores, o terceros contratados para esos fines, con la tercerización de las labores o la contratación de personas para la realización de las mismas.


DESCRIPCIÓN DEL CONTRATO

Otra vez los que pretenden que se ha creado una nueva forma de contratar, nos quieren demostrar que estamos ante la presencia de algo nuevo, cuando no es cierto. Los defensores de esta supuesta nueva forma de contratar, dicen que hay cinco partes que intervienen en la formación de esta supuesta nueva figura jurídica. Una de ellas sería la administradora que aporta la tecnología y las semillas contratando mediante gestores o promotores (será que se quieren referir a un producto comercial, a un seguro de vida, a tarjetas de crédito, etc.), el uso de la tierra y la maquinaria necesaria para llevar adelante la siembra del predio, que a su vez son financiadas por inversores, que aportan los fondos necesarios para la movilización de equipos, combustibles, repuestos, semillas, herbicidas, personal y seguros, recibiendo por ello un porcentaje, o interés variable conforme al rendimiento final de los cultivos implantados en la forma que estoy describiendo.

Se puede comprender, analizando el párrafo anterior, que no estamos ante un nuevo contrato agrario, sino ante una mezcla de elementos que no tienen nada que ver con el mismo salvo que se planea realizarlo en un predio rústico. Vuelvo a repetir que para estar en presencia de un contrato agrícola es fundamental, para nuestra legislación que estemos ante la presencia de un predio rústico, y la presencia de dos partes: a saber a) el dueño del predio y b) el arrendatario que paga un precio cierto en dinero, o el aparcero tomador en el caso de la aparcería. En la definición del pretendido nuevo contrato se confunde todo, el dueño del campo, el arrendatario, si hay un socio que pone plata junto al arrendador, los contratistas etc. Hasta se habla de una tasa de interés y de formas de pago que están terminantemente prohibidas por la ley 13.246, y sus modificatorias.

En relación a la APLICACIÓN de esta figura se nos dice que puede dinamizar y potenciar los esfuerzos de equipos de profesionales y técnicos, así como también administradores de empresas, que a su vez ordenan la experiencia de la agricultura intensiva asegurando a propietarios y contratistas, márgenes interesantes para que éstos brinden tierra y servicios a la actividad común, que contaría así con la estructura adecuada.

Lo que acabo de señalar en el párrafo anterior es una falacia porque nuestro campo no precisa hoy en día, gracias a Dios ninguna forma de contratar nueva para poder salir adelante ni incrementar su potencial. Basta con ver lo que ocurrió en los últimos años en nuestro país gracias al gran esfuerzo, de nuestro sector agropecuario que permitió que se pasara de una producción de veinte millones de toneladas a casi ochenta, y con potencial de llegar rápidamente a 150 o más si se reciben señales claras de parte del Estado, en cuanto a las políticas fiscales (disminución de impuestos inequitativos y que distorsionan la actividad y una pronta eliminación de las retenciones). O sea que se precisan señales claras, y no nuevas formas de contratar que de hecho, no existen en el sector agrícola, sin duda que es necesaria una modificación de la ley de arrendamientos y aparcerías agrícolas, para aggiornarla a todas las modificaciones que ha brindado la tecnología en los últimos años, pero no es materia de este trabajo.

Lo que es más grave aún es que las definiciones o descripciones sobre estos supuestos nuevos contratos, contienen cláusulas que están terminantemente prohibidas por nuestra legislación, como las de intentar darles un bonus a los inversores, si se superan determinados rindes o rendimientos.

Con respecto al régimen legal aplicable a estas nuevas contrataciones se nos dice que el POOL O GRUPO de siembras aparecería como un gran contrato generador de otros, o como un conjunto de contratos que ordenan las formas y estructuras de la agricultura moderna. Y que por lo tanto, el régimen legal aplicable sería el de los contratos accidentales (porque para escaparle a la ley y realizar los contratos de una sola cosecha, que sabemos que fueron creados por los abusos que se cometieron, con la extensión de los plazos de los contratos de arrendamiento y aparcería, en el pasado por coyunturas, y razones políticas equivocadas, como que también el plazo de una sola cosecha no es el adecuado para que una persona que se decide a arriesgar en el difícil y aleatorio negocio del campo pueda recuperar la inversión, además cuando actualmente estamos hablando de una agricultura sustentable con los sistemas de labranza cero y la siembra directa, o con la implementación de la agricultura orgánica, creo que hay que poner toda nuestra inteligencia, y esfuerzo tanto el sector privado como el Estado para encontrar un plazo razonable, y adecuado para ambas partes del contrato, porque recordemos que estamos tratando de cuidar el recurso natural más importante, que posee en la actualidad la República Argentina que es el suelo, contemplado especialmente por el artículo octavo de la ley 13.246, que es un recurso que en la actualidad se encuentra muy deteriorado y solo Dios sabe cuando volverá a sus niveles originales, porque recordemos que el mismo se destruye en proporción geométrica, pero se reconstruye en forma aritmética o sea a muy largo plazo.

Tampoco me parece feliz la descripción de que el POOL O GRUPO de siembras sería un contrato madre generador, de múltiples relaciones legales, porque yo les pregunto si en el contrato de arrendamiento o si quieren en el de aparcería no se generan también infinidad de convenios y acuerdos. No tiene o puede tener el arrendador o el arrendatario, el aparcero dador o el tomador gente bajo sus ordenes generando relaciones laborales, no puede ocupar cualquiera de las partes servicios de terceros durante la duración del contrato generando también otras figuras. No se crea una relación con el exportador o el cerealista, cuando se decide entregar o comercializar la cosecha, y les preguntó nuevamente que novedad estamos creando. Se me podrá decir que ha avanzado la tecnología, que hay nuevas formas de comercialización, que tenemos los silos a campo para guardar las cosechas, pero son avances de nuestra era que se insertan perfectamente en las figuras madres del arrendamiento o aparcería.

Se nos dice que entre los inversores y administradora habría contratos de crédito, de restitución variable conforme a los resultados de la cosecha, y respecto de los gestores se podrían encontrar convenios de servicios con participación que podría ser fija o variable respecto del monto de los contratos generales por su intervención entre las otras partes, que integren el POOL O GRUPO de siembras.

Yo me cuestiono y les traslado el mismo interrogante a ustedes, que tendrá que ver con un contrato de carácter agrario, la relación entre inversores y administradora. Acaso el arrendatario y el aparcero tomador no son inversores, no están arriesgando mucho dinero en su emprendimiento, ahí veces nos podemos encontrar con que la inversión realizada, por los arrendatarios o aparceros, en casos de mucha cantidad de hectáreas es mayor que el valor del campo. No es aventurado lo que digo ya que se puede comprobar fehacientemente que hoy el valor de la tierra no es un elemento central, cuando se consideran las variables de la inversión a realizar.

Entonces si hacemos el calculo de lo que invierte una persona o empresa que se dedica a la tarea de invertir en el laboreo de la tierra, podemos comprender rápidamente que la inversión se acerca mucho, y hay veces supera el valor de la tierra, sin contar que muchas veces los propietarios de los campos carecen del capital necesario para poder trabajar sus campos, o si lo tienen son remisos a invertirlo en algo que es muy riesgoso, porque recordemos que la plata que se vuelca hacia la agricultura es una inversión a cielo abierto, que durante cuatro o seis meses está desprotegida salvo que se tenga acceso a un seguro agrícola. Desde ya que los seguros en nuestro país son muy caros y todavía deben hacer muchos deberes para que puedan ser accesibles para el productor. Podríamos decir que es una actividad que ha pesar de ser muy antigua en lo que hace a la cobertura contra el granizo, todavía tiene mucho camino que recorrer en cuanto a una cobertura que pueda cubrir todos los riesgos o contingencias climáticas a la que se ve sometida la producción agrícola, sin mencionar el cambio climático que es una realidad que ya padece todo nuestro planeta. Desde ya que esto crea innumerables inconvenientes a la actividad agropecuaria y principalmente a la agricultura, hoy en día fuente principal de ingresos de divisas al país.
La falta de un seguro agrícola o una cobertura para la actividad, que es muy riesgosa ya que estamos en presencia de una inversión que se realiza a cielo abierto sometida a todas las inclemencias del tiempo (que hoy en día son muchas), que requiere mucho dinero y una inversión monstruosa a largo plazo si se desean hacer las cosas bien. Por ello es que estimo que es una falla de nuestra ley de arrendamientos, y aparcerías rurales que no contempla este tema. Especialmente en la coyuntura en que nos encontramos actualmente en la Argentina con un Estado ausente, y una dirigencia rural totalmente atomizada privilegiando más intereses particulares que los del sector que dicen defender (por supuesto que esto es algo endémico de la Argentina sino miremos lo que le sucede a nuestra dirigencia política, que no se pueden poner de acuerdo ni siquiera para jugar un partido de truco). No contamos con un régimen de seguros confiable y en la coyuntura en que nos encontramos es muy difícil hasta casi imposible, me animaría a decir, que una empresa se decida a realizar una inversión hoy en día en nuestro país.

Dejando sentado este tema porque pienso que es un deber a realizar por nuestros legisladores para que esta actividad, sea más segura y rentable para el productor y el inversionista en el sector.

Para finalizar con el análisis de este supuesto nuevo contrato (aclaró que para mi punto de vista no existe ninguna nueva forma de contratar), quiero dejar en claro que solo hay dos partes el arrendador y el arrendatario si hablamos de un contrato de arrendamiento, y el aparcero dador y el aparcero tomador en el caso de la aparcería agrícola. Con relación a los supuestos integrantes del CONTRATO DE POOL DE SIEMBRAS, los volvemos a mencionar y aclaro cual es su verdadero rol: a) Financistas o Inversores, si bien es cierto que para agrandar la superficie a sembrar se busca en algunas oportunidades, capital externo aportado por personas de distintos sectores atraídas por promesas de importantes retornos a su inversión inicial, estos dadores de capital deberán subsumirse bajo la figura del arrendador o del aparcero dador, salvo que reformemos la ley y creemos una nueva relación contractual integrada por varias partes; b) Administradora del POOL O GRUPO DE SIEMBRAS repito lo dicho en el punto anterior; c) Gestores o Promotores, que significa esto se querrá decir que estamos ante la presencia del ofrecimiento de un servicio nuevo, de una tarjeta de crédito, de un seguro, de un aparato mágico para adelgazar y tener una esbelta figura en pocos minutos, porque sino para que habríamos de precisar de promotores cuando estos contratos se realizan a través de negociaciones entre las partes y también por publicaciones en los diarios, o si ustedes quieren con el concurso de un tercero que cobrará una comisión, por acercar a las partes como en cualquier negocio inmobiliario, pero con esto no estamos creando ni inventando nada nuevo, salvo que deseemos contratar a esbeltas señoritas o señores para que nadie se sienta ofendido para promocionar nuestro producto, d) Propietarios, otra vez estamos simplemente ante la persona que detente la tenencia del predio, que va a ser objeto del contrato de arrendamiento o aparcería, e) Contratistas, son las personas que prestan un servicio durante el tiempo o período que se prolongue el ciclo del cultivo implantado, o sea que estamos ante la figura archí conocida y usada desde hace mucho tiempo en nuestro campo, que es la locación de servicios aunque sea de forma implícita.


CONTRATO DE INTERCAMBIO DE SEMBRADOS

Los que pregonan a esta figura como una forma contractual novedosa como si se hubiese descubierto la posibilidad de clonar a Maradona o cualquier otro deportista admirado, y reconocido mundialmente, para no herir susceptibilidades del lector o de los que tienen la paciencia de escucharme, dicen que ante el intercambio de sembrados estamos en presencia de un contrato agrario nuevo que revolucionaría todo lo conocido hasta el momento, podríamos estar ante la presencia de la transversalidad de la contratación agraria. Mi humilde tarea será demostrar que este supuesto invento no es más ni menos que un mero contrato de arrendamiento o aparcería, y por ende está regulado por la ley 13.246.

Los defensores de esta NUEVA FIGURA CONTRACTUAL, dicen que estamos ante la presencia de ella cuando el titular de un predio rural, le concede a un contratista la tenencia (de que), para que efectúe la siembra y recolección de un cultivo exclusivamente para él y le realice, seguidamente a la cosecha, los trabajos agrícolas necesarios para la implantación de una pradera permanente coasociada. La semilla para esta última puede o no ser aportada por el titular del campo, según las condiciones del contrato, aportándola en su caso el contratista si el valor del cultivo que aprovecha, respecto del costo de los trabajos que efectúa, le permiten poner además de la tarea las semillas.

Primero voy a analizar esta descripción para tratar de clarificar este tema y luego voy a explicar de que se trata esta forma de trabajar el campo que estamos analizando. Se nos habla del titular de un predio rural lo que como principio general es cierto, recordemos que en materia de contratos de arrendamiento y aparcería existe la prohibición de subarrendar el predio, salvo autorización expresa del propietario del mismo. Pero si se habla de tenencia sin aclarar de que, no queriendo ser de mala fe tengo que asumir que será de un predio rural.

Luego se habla de pradera consociada, sin explicar lo que esto significa ya que nos estamos refiriendo a temas jurídicos, y no tenemos que inferir que todas las personas tienen conocimientos sobre labores, que se realizan en el campo aunque nos estemos refiriendo a el. Una pradera consociada es una pastura o una mezcla de pastos necesarios, para conformar una combinación precisa para que se alimenten los animales que serán vacunos, porque no es necesario realizar este tipo de trabajos para otro tipo de ganado, ya que requieren alimentos más simples. Si una pastura es una tarea de difícil realización, claro esta si uno quiere realizar un trabajo bueno y sustentable. Ya que hay que dividir en dos pasos este trabajo, el primero es hacer la pastura que para hacerla según indican los libros, deberá hacerse un análisis del suelo a sembrar para ver que tipo de nutrientes está necesitando la tierra, donde vamos a implantar la mezcla de semillas que luego se transformaran en pastura, puede haber deficiencias de fósforo, nitrógeno, azufre, potasio, etc., se puede pensar que me estoy introduciendo en áreas de la agronomía y quizás es cierto pero este pretende ser un trabajo interdisciplinario.

Debemos conjugar conocimientos jurídicos y agronómicos, ya que el artículo octavo de la ley 13.246 nos habla de cómo se debe tratar al suelo para que no se degrade ni erosione, y realmente es un deber muy necesario que nos debemos todos los productores, las organizaciones intermedias y PRINCIPALMENTE EL ESTADO, ya que uno de los recursos más importantes que tiene la Argentina y que puede producir una diferencia importante con respecto a la competitividad, de nuestra producción y a una mayor inserción en el mundo, y por ende a un mayor ingreso de divisas en nuestro país es el suelo por ello hay que cuidarlo, mimarlo, seducirlo.

Y una de las formas que tenemos de hacerlo es la rotación agrícola ganadera, que si la realizamos adecuadamente debería implicar cinco años de agricultura y cinco de ganadería. Con ello progresivamente veremos que se va mejorando la tierra que trabajamos, pero muy lentamente ya que la destrucción de la misma se produce en proporción geométrica y la reconstrucción de manera aritmética. Por eso la pastura debe ser consociada, es decir debe tener una mezcla adecuada de leguminosas (alfalfa), y de gramíneas (cebadilla), todo esto previo análisis de la tierra donde se va a implantar.

Pero este trabajo si se quiere tener éxito se debe realizar en el mes de febrero, o a más tardar en marzo sino será tarde para obtener un buen resultado y la pastura deberá sembrarse sola en lo posible. Es por eso que el contrato al que estamos haciendo referencia, solamente se usa para reducir costos en una pastura y sembrarla generalmente, con trigo para tratar de salvar los gastos de implantación de la misma, y si es posible tener una ganancia económica. Pero realizando esto estamos volcando a la tierra menos cantidad de semilla, y la estamos mezclando con el trigo, y tendremos que estar muy atentos para que la persona que siembra el trigo no implante más semilla de lo necesario para que no nos ahogue la pastura e impida su pronto desarrollo ( desde ya que ella recién comenzará a emerger una vez que haya siso cosechado el trigo, por los meses de noviembre o enero depende de la zona del país donde se siembre), también hay que controlar la cosecha, la forma en que se realiza ya que si no se tiene cuidado se puede dañar la pastura. Tengo que aclarar que también la pastura tardará en emerger, recién estará lista para un primer corte o comida por los animales en el mes de enero o febrero, dependiendo las zonas del país en que se ha implantado.

Ahora bien que beneficio se obtiene realizando estos tipos de laboreos en vez de implantar la pastura sin ningún tipo de cobertura en la época que corresponde hacerlo, solamente económicos y si uno tiene suerte con los rendimientos del trigo, y con algo tan fluctuante en estos tiempos como el precio del trigo (recordemos que el trigo es un commoditie y esta sujeto a las reglas del mercado principalmente a lo que decida la Bolsa de Chicago todos los días sobre su valor), o sea que vemos que se trata de que salga bien la pastura a implantar, tratando de obtener un beneficio económico o que está salga gratis. Pero acá se esta perdiendo el objetivo de largo plazo, que es el beneficio para el suelo, tratar de recuperar sus nutrientes lentamente para luego tener un beneficio en las labores agrícolas futuras.

Si bien ese no es un contrato nuevo como estoy tratando de demostrar la forma de realizarlo no está contemplada con precisión en la ley 13.246 ( como tantos otros), pero sería de vital importancia para el elemento suelo que nos avocáramos todos los sectores interesados en que está forma de contratar, entre las partes sea claramente regulada, en una futura reforma de la ley de arrendamientos y aparcerías rurales, que claro está es absolutamente necesaria para avalar legalmente el progreso de este sector, y para enmendar algunos errores que se cometieron en algunas reformas de la misma que no fueron muy felices.

Con respecto al precio de esta forma de trabajar el campo puede ser acordado en dinero, por un porcentaje o lo más normal es que se pacte que la pastura queda para el dueño del campo libre de cualquier gasto (salvo las semillas y el fertilizante), y el cultivo implantado es propiedad del arrendatario. Queda claro como ya lo señale que el único ahorro es el del laboreo del predio.

En la descripción del contrato, los defensores del mismo señalan que un propietario (también puede ser tenedor de la tierra y no el dueño de la misma), que desea implantar praderas consociadas permanentes que le permitirán duplicar la receptividad ganadera (lo correcto sería decir que el objetivo esencial es mejorar el suelo, desde ya como esto es una inversión de riesgo y un negocio si se puede aumentar la carga animal por hectárea bienvenido sea pero no es el fin esencial, y hablar de duplicación es muy aventurado cuando una meta lógica debería ser de un animal y medio por hectárea). Para ello deberá elegir para la siembra previo análisis del suelo a trabajar una mezcla adecuada de semillas a su tierra (hay que agregar a la zona en que se va a sembrar, a la época de siembra, al clima, etc.), que le den una cobertura de pasto de alto rendimiento ( como ya señale es casi imposible si la pastura no se siembra sola, y en el momento adecuado).

También dicen los defensores de esta figura que el costo de las tareas de arar, rastrear y disquear, siembra, fertilizar y fumigar es muy alto y genera costos muy elevados para el dueño del campo, lo que es cierto pero recordemos que es más caro realizar un trabajo mal hecho y peor aún si queremos obtener un beneficio a largo plazo. Para seguir defendiendo lo indefendible nos dicen que es recomendable un cereal que haga de cobertura (trigo, avena, etc.), para la pastura a implantar, cuando lo recomendable es todo lo contrario.

En la descripción de esta supuesta nueva forma de contratar se dice que el ganadero (cuando lo correcto es decir el dueño del predio), recurre a un agricultor a quien otorga el producido total de una cosecha (recordemos que es una de las opciones para las partes pero no la única), en el lote que luego se va sembrar con una pastura (esto es totalmente inexacto además vulnera todas las reglas conocidas sobre los ciclos de la agricultura y la época de siembra). Luego se nos dice que levantada esta cosecha que puede ser de trigo , el contratista o el chacarero efectúa las tareas de implantación de la pradera, que hace sin ningún costo para el propietario (por favor recuerden lo que ya he señalado sobre el costo de la oportunidad de la siembra, y sobre la diferencia de hacer la pastura sola sin ningún cultivo que la proteja).

Los defensores de esta forma de hacer las cosas en el campo, nos dicen que las semillas para el cultivo permanente (que quieren significar con este término cuando los que nos dedicamos a la agricultura sabemos, que es muy riesgoso creer que algo es para un tiempo determinado en una actividad tan riesgosa como la agricultura que como ya señale se realiza a cielo abierto), que quedarán (sería más correcto decir quedarían), por muchos años para el dueño del campo, pueden ser aportadas por el chacarero o contratista. Sería muy chambón alguien que acepte aportar las semillas, y tendríamos que hablar de un dueño del campo muy despreocupado que deje una tarea tan importante para el éxito del emprendimiento, como la compra de las semillas a otra persona. Además desafío a los que defienden esta postura que si encuentran a alguien que aporte las semillas de la pastura, además de las del cultivo les ofrezco un premio muy importante.

Con respecto al uso de esta figura según sus defensores se nos dice que es ideal para las partes intervinientes por el escaso desembolso de dinero que su desarrollo determina para las partes, esto es mentira ya lo señale, y no es la misión de estas líneas hacer un estudio del costo de la implantación de una pastura aunque para la gente que lo desee, tengo los estudios de costos realizados para comprobar lo que estoy afirmando.

Se nos dice que es muy aceptado en el medio rural, cuando todos sabemos que en la era de la tecnología y de cuidar los costos al milímetro para hacer eficiente, lo único que es aceptable es tratar de hacer la cosas cercanas a la perfección, y esta les aseguro que no es la forma ni para el interesado ni para el país en su conjunto.

También se señala que el ganadero (VUELVO A REITERAR DEBE DECIRSE DUEÑO DEL PREDIO), NO ASUME TAMPOCO EL ALEA AGRARIA, que es esta omnipotencia o desconocimiento total del tema sobre el que estamos hablando, porque en el análisis de esta figura no observo en ningún lugar que se mencione a un seguro agrícola, como complemento del riesgo que lleva la actividad. Además que cualquier persona que aunque nunca haya estado en el campo sabe que de por si emprender una actividad, que va a estar sujeta a las inclemencias del tiempo (en la era del cambio climático), va a tener por ende mucho riesgo.

Con respecto a la regulación legal se señala que es necesario darle cobertura a la misma, a esto debemos decir que en parte es cierto como ya lo señale, pero dejemos en claro que está contemplado aunque no correctamente en la actualidad, por la ley de arrendamientos y aparcerías rurales, ya que como he señalado esta forma de trabajar esta contemplada por la ley 13.246. Y esta forma de trabajar el campo según mi punto de vista es claramente una forma del contrato de aparcería, ya que el aparcero dador es el dueño del campo con las obligaciones que habría que encuadrarlas, en una futura reforma de la ley y la otra es el aparcero tomador reiterando lo dicho respecto de las obligaciones del mismo.


CONCLUSIÓN

Para finalizar con estas líneas me gustaría decir que como he señalado y espero haber probado que no hay nada nuevo bajo el sol en estas SUPUESSTAS, nuevas formas de contratar a las que he hecho mención, es si urgente la adecuación de la ley 13.246 a los modernos tiempos que vive nuestra agricultura. Porque entiendo que no podemos seguir tratando de insertarnos en el mundo en forma tan desbalanceada, si por una lado tenemos tecnología de punta en el sector agropecuario y otros sectores del complejo agroalimentario de nuestra producción, y por carriles separados nos encontramos con una legislación que si bien en determinados momentos de nuestro acontecer como país, sirvió y mucho, actualmente están desactualizadas ante el gran avance tecnológico que hubo en el mundo y por suerte nuestro sector fue inteligente para receptarlo sin la ayuda del estado (gran ausente y sin aviso salvo para cobrarnos las retenciones que son los impuestos más distorsivos, a los que puede estar sometido el productor, más aún cuando en todos los foros internacionales nuestro gobierno no se cansa de afirmar no se con que cara que los países del primer mundo tienen que reducir los subsidios ), si bien nadie en su sano juicio puede negar la necesidad de una urgente eliminación de los subsidios a las exportaciones, también es necesaria la eliminación total aunque sea en forma progresiva de un elemento tan negativo como las retenciones que le impiden despegar totalmente, a nuestro sector, ni que hablar de lo que está sucediendo en estos momentos con el petróleo y algunos de sus derivados que están soportando una gravamen a las exportaciones de alrededor del 45% esgrimiendo para esta imposición, una circunstancia coyuntural coma la suba del crudo en todo el mundo.

Se me puede criticar y esta claro que respondo a cualquier critica que se me haga, porque entiendo que enriquece mis conocimientos y aparte que me parece que en la Argentina tenemos un defecto que es no saber aceptar la critica adecuadamente, para poder redireccionarla y darle un sentido positivo que nos engrandezca, para poder solucionar nuestros problemas o dificultades que son muchas. También analizó lo que he escrito, y veo que me he olvidado de describir algunos contratos o formas contractuales que se están dando en el campo pero me traté de concentrar en las principales, que hacen a nuestro desarrollo agrícola y ganadero. Cuales son las prácticas contractuales a las que me estoy refiriendo; A) el agroturismo o sea el servicio que se presta actualmente en muchos campos de nuestro país, para turistas locales y extranjeros (especialmente a estos últimos felices poseedores de euros y dólares estadounidenses, que los hacen valer y mucho ante la depreciación de nuestra moneda), estos servicios comenzaron alrededor de diez años atrás y se han ido perfeccionando con el tiempo, tal es así que hoy en día se ofrecen como verdaderos paquetes de turismos de aventuras principalmente para los extranjeros que visitan nuestro país. Hay compañías que se dedican a promocionar este tipo de actividades, y que inclusive lo asesoran al dueño del establecimiento que se quiere dedicar a este tipo de actividad sobre el target de público, al que tiene que apuntar, como acomodar las instalaciones del establecimiento, cuanto cobrar y lo que es más importante aún promocionan los campos que ofrecen este tipo de actividades, asegurándoles una importante cantidad de potenciales compradores del servicio ofrecido. Pienso que está es una actividad en constante crecimiento y que por ahora parecería no tener un tope, por tanto estimo que es preciso una urgente regulación legal de este tema.

Otra actividad no regulada por la ley de arrendamientos y aparcerías y que está creciendo fuertemente es la instalación de colmenas para producción de miel, propóleos, polen, cría de reinas, zánganos, etc. En los campos antes se recibían las colmenas en los predios a cambio de unos pocos frascos de miel, ya que las abejas benefician la polinización del girasol y de algunas variedades de gramíneas y leguminosas , pero hoy debido al auge de la actividad que el año pasado dejo para la Argentina 160 millones de dólares solamente por exportaciones de miel se torna difícil conseguir un campo para instalar colmenas, y es por ello que se está exigiendo un alquiler mensual, por tanto ha dejado de ser una actividad gratuita o de trueque, y estimo que sería interesante que se legislara sobre la misma ya que compete a nuestra área, y puede ser una actividad de mucha importancia para la Argentina, que actualmente es el primer exportador de miel.

También sería interesante una mejor regulación de la actividad forestal por nuestra ley de arrendamientos y aparcerías, ya que la misma es insuficiente, y además contraría principios importantes de la misma como el que establece el artículo octavo. Bueno me queda agradecer a las autoridades de este Congreso por recibir mi ponencia (especialmente al Doctor Brebbia según mi parecer quizás el mayor experto en el mundo en Derecho Agrario), y a ustedes por tener la paciencia de escucharme.

 


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