LA CUOTA HILTON
Víctor Luis Funes
La llamada cuota Hilton, -que debe su timbre a uno
de sus más afamados adquirentes; o sea a la cadena de hoteles
de su misma denominación-, constituye cualitativamente el rubro
más importante de la exportación argentina de carnes
vacunas.por los precios elevados que se pagan por ella en la Unión
Europea y por representar aproximadamente un 30% del valor total de
sus ventas externas (unos U$S. 200 millones anuales).
El mayor problema que plantea la cuota Hilton radica
en la distribución de sus porciones entre las empresas que
elaboran los cortes que la integran, problema que se extiende desde
hace más de medio siglo -cuando todavía operaba la Junta
Nacional de Carnes, entonces el organismo oficial encargado de asignarlas-
(1).
Como se recordará, el Dr. Antonio De Tomaso
-entonces Ministro de Agricultura de la Nación- se propuso
reactivar y defender la producción ganadera mediante el ordenamiento
de la producción, de la industria y del comercio de carnes,
sobre la base de la libre competencia, leal e ilustrada (según
lo expresado en el discurso inaugural de la muestra de Palermo de
1932, organizada por la Sociedad Rural Argentina). Consecuente con
su pensamiento elaboró.el proyecto de la llamada Ley de carnes,
inspirada en la normativa neozelandesa y partidaria de la intervención
activa de los ganaderos. En septiembre de 1933 se convirtió
en ley 11.747 y se creó la Junta Nacional de Carnes, como “organismo
autónomo e independiente del Poder Ejecutivo”. El Directorio
estaba compuesto por nueve miembros titulares: tres elegidos por el
Presidente de la República, dos a propuesta de la Sociedad
Rural Argentina, dos a oferta de los frigoríficos establecidos
en nuestro país y uno por las industrias regionales constituidas
por hacendados. En 1941 la Junta dictó las normas que regulaban
la clasificación y tipificación de ganados y carnes.
No es el momento de recordar la evolución de la Junta desde
su nacimiento hasta su disolución. Sólo mencionaré
sus cambios más significativos. En 1946 (Decreto 8503/46),
al nacionalizarse el Banco Central, la Junta fue sometida a su superintendencia
y poco después resultó absorbida por éste. En
1950 se creó el Instituto Ganadero Argentino (ley 13.991, que
derogó la 11.747). En septiembre de 1952 (ley 14.155) aparece
un nuevo organismo, el Instituto Nacional de Carnes, como entidad
autárquica, vinculada al I.A.P.I. Los productores y los obreros
solamente integraron un consejo consultivo.
El Decreto-ley 8509/56 restableció tanto la Ley de carnes cuanto
la Junta, que disfrutó de una Comisión Asesora integrada
por representantes de los consignatarios de hacienda, rematadores,
empresas frigoríficas privadas, empresas industrializadoras
de ganado, abastecedores, transportistas, cooperativas de consumo
y producción y chacinadores. Sus funciones, semejantes a las
atribuidas por la ley 11.747, consistían en regular la clasificación
y tipificación del ganado y de las carnes destinadas al consumo
y a la exportación y de todos los productos y subproductos
de la ganadería, fijar el tiempo y las zonas en que regirían
y determinar, con la aquiescencia del Poder Administrador, sus precios
según calidades, tipos y gastos de producción, volúmenes
de exportación y de consumo interno, regulación de embarques
y fiscalización del empleo de bodegas (2).
Hasta su disolución, la Junta reflejó
las consecuencias de las mutaciones partidarias y de las tendencias
de los gobiernos de turno.
Me detuve en este abreviado repaso sólo para
subrayar que la participación de los mandatarios de los principales
protagonistas que intervienen o participan en todo el espectro que
supone la elaboración, distribución, exportación
y embarques de la cuota Hilton, sin necesidad de recrear aquel organismo,
sería conveniente que se constituyera aunque sea como una Comisión
asesora del actual órgano de aplicación.
Como ya lo adelantara, en la actualidad las funciones
que desempeñaba la Junta Nacional de Carnes teóricamente
fueron transferidas y corresponden a la Secretaría Nacional
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Digo
teóricamente porque en los últimos tiempos y a pedido
de partes interesadas, se dedujeron varios recursos de amparo que
dieron lugar a diversos pronunciamientos judiciales.
Al cabo de la segunda guerra mundial, el 1º
de enero de 1948 se llevó a cabo el Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT) con el propósito de lograr una
mayor libertad, equilibrio y moderación en los negocios internacionales.
En 1944 el GATT fue sustituido con semejantes propósitos por
la Organización Mundial del Comercio, sobre la cual me expedí
en mi último trabajo titulado “La libertad de comercio
y la organización internacional” (publicado por la Academia
del Plata, en julio del 2002).
A partir de la constitución de la Comunidad
Económica Europea (fruto del Tratado de Roma del 25 de marzo
de 1957, signado por Bélgica, Rep. Fed. Alemana, Francia, Países
Bajos, Italia y Luxemburgo, que entró en vigor el 1 de enero
de 1958), fue concebida la Política Común Agrícola
(PAC) para proteger las respectivas producciones agropecuarias de
sus integrantes sobre la base de abultados y crecientes subsidios,
que conspiran contra nuestros excedentes exportables y contra nuestros
ingresos corrientes.
Hace unos años, cuando declinó el
mercado inglés, nuestros principales compradores fueron los
europeos, que absorbían el 60% de nuestras exportaciones. Nuestra
balanza comercial nos era muy favorable, inversamente proporcional
a la de Estados Unidos. En 1970 la Comunidad compró casi un
millón de toneladas de carnes vacunas de diversos orígenes.
En aquellos tiempos, desde Europa y a través de las columnas
del diario “La Nación”, les propuse a mis compatriotas
que intentáramos algún acuerdo especial, de naturaleza
asociativa, que nos vinculara comercialmente de manera estable con
la CEE. Lamentablemente nadie analizó ni tuvo en cuenta mi
bosquejo.
En 1985 los europeos comunitarios compraron 400.000
tn. y vendieron 700.000 merced a ingentes.subvenciones.
En la Rueda de Tokio de 1979, convocada por el GATT,
varios países cuestionamos las distorsivas e inicuoas prácticas
comerciales comunitarias, gracias a lo cual obtuvimos el ingreso sin
prelievos y con un arancel del 20% de un determinado volumen de cortes
vacunos de alta calidad.
Los cortes de referencia provienen de los cuartos
traseros y son siete, a saber: 1) lomo, 2) cuadril, 3) bife angosto,
4) bola de lomo, 5) bife ancho sin tapa, 6) nalga de adentro y 7)
nalga de afuera. El 92% de los cortes demandados lo integran el 1,
2 y 3, que son los que obtienen los mejores precios (un promedio de
U$S. 6.500 por tn.) y representan el 7% de una res. El principal destinatario
es Alemania (75%), pese a las menguas del consumo por el temor a las
consecuencias de la “vaca loca”.
Los cuartos delanteros se venden en el mercado interno
o se exportan a Israel, a Egipto y a otros países islámicos,
en menor cuantía.
La concesión total inicial (1979/80) fue de 26.000 tn (10.000
para Estados Unidos o sea, 47%; 5.000 para nuestro país y otro
tanto para Australia o sea el 24% del total para cada uno; y 1.000
para Uruguay, o sea el 5%). Con la ampliación de la CEE se
incrementaron los volúmenes de las cuotas, como un relativo
y modesto resarcimiento a los perjuicios que recibimos como consecuencia
del ingreso de los nuevos socios comunitarios, que dejaban de ser
nuestros compradores y debían adaptarse a las regulaciones
del PAC. En 1983 nuestra concesión ascendió a las 12.500
tn. En 1988 nos otorgaron 21.330. En la actualidad disponemos de 28.000
toneladas. Desde 1995 el total de la cuota global asciende a 57.750
tn. Durante su vigencia se incorporaron Brasil, Nueva Zelanda y Canadá
al sistema que sintetizamos.
El Reglamento de la Unión Europea nos exige:
“Cortes refrigerados y deshuesados de carne de vacuno procedentes
de animales de una edad comprendida entre los veintidós y los
veinticuatro meses, con dos incisivos permanentes, criados exclusivamente
con pastos, cuyo peso vivo en el momento del sacrificio no exceda
de 460 kg., de calidad especiales o buenas denominados ´cortes
especiales de vacuno´, en cartones special boxes beef, cuyos
cortes estén autorizados a llevar la marca SC special cuts”.
A partir de la disolución de la Junta Nacional
de Carnes (Decretos 2284/91 y 2482/91), la SAGPyA asumió sus
funciones y es el organismo autorizado para distribuir las cuotas
y expedir los “Certificados de Autenticidad”. La Secretaría
debió soportar las presiones de los interesados intervinientes
para obtener o incrementar sus respectivas participaciones. La polémica
sobre sus decisiones y sobre los criterios que la fundamentan, lejos
de aminorar se multiplicó. En general prima el criterio de
privilegiar el cumplimiento de las obligaciones asumidas, la ocupación
originada, los premios por los valores alcanzados y los antecedentes
(past-perfomance) de los exportadores. El principio del “mínimo
igualitario” favoreció a los frigoríficos intermedios
y chicos. Se incorporó también el beneficio de la regionalidad
(Resol. 447/1997). La Secretaría dictó varias resoluciones
modificadoras de los criterios precedentes, que no analizaré
por su complejidad, variaciones y extensión. No obstante, estimo
conveniente señalar como innovación plausible el acceso
a los grupos de productores y asociaciones de criadores (6% de la
cuota, desde la Resolución 447/1997). Además del ejercicio
del poder de policía interno, los importadores llevan a cabo
vigilancias asiduas y reiteradas. El incumplimiento de un adjudicatario
autoriza a la redistribución del cupo que se le asignara.
Las asignaciones dispuestas para el lapso 2003/2004
generaron la interposición de varios recursos de amparo y los
consecuentes pronunciamientos judiciales que, a mi juicio, suponen
una intromisión indebida de un organismo sobre otro. Además
de los perjuicios económicos derivados de injerencia de los
magistrados generaron la interposición de recursos que paralizaron
la adjudicación de casi 15.000 tn. de la cuota Hilton y en
definitiva quedaron congeladas unas 7.000, que significan unos U$S.
49 millones).Uno de los casos emblemáticos es el del frigorífico
Subga. “Esta empresa presentó una medida judicial por
la cual obtendría este año 2.050 toneladas de cuota
Hilton, con lo cual se transformaría en el mayor beneficiario
del reparto”. Según informes de la Oficina de Control
Comercial Agropecuario (ONCA) la empresa permanece en concurso preventivo
desde hace más de 10 años, adeudaría presuntamente
unos $ 12 millones a la Administración Federal de Ingresos
Públicos (AFIP), estaría dada de baja en la administración
aduanera y prácticamente no registraría hoy personal
a su nombre.
Según Claudio Sabsay, a cargo de la Subsecretaría
de Política Agropecuaria y Alimentación (3), lo que
está ocurriendo “es un desastre porque (el frigorífico
Subga) es totalmente insolvente y si aún tiene matrícula
es porque lo ordenó un juez después que había
sido dado de baja por nuestra área”. Para el abogado
de la empresa de referencia, Mariano Varela, la adjudicación
del volumen mediante este amparo resuelve un tema de injusticia que
data de hace cuatro años”.
“Otro de los procesos bajo la lupa es el amparo
por 900 toneladas presentado por el Frigorífico San Telmo ´que
ya no existe como tal porque fue liquidada la quiebra´, el de
Morrone por 504 tn -con veredicto en contra de la Corte Suprema- y
unas 570 toneladas del frigorífico Translink que intentaron
licitarse en un juzgado” (4).
El titular de la Secretaría, Miguel Campos,
el 24 de septiembre p.pdo. confirmó en Cañuelas que
el organismo a su cargo da los últimos pasos para concluir
y aplicar el plan ganadero. Y especialmente se refirió a la
cuota Hilton. “Reconoció que la discusión por
la ampliación de la cuota Hilton Mercosur-Unión Europea
(UE) está complicada. Cabe recordar que, en el contexto de
la negociación bilateral, se estudia la ampliación del
cupo, por el cual la Argentina podría aumentar su cuota actual
de 28.000 toneladas.
“La realidad es que los números que nosotros planteamos
son bastantes razonables, considerando el nivel de consumo y producción
de la UE. Y el número que nos plantean los europeos no llega
ni al uno por ciento del consumo interno, (E)ntonces creemos que no
ajusta a la capacidad de oferta del Mercosur ni a la de demanda que
tiene la UE” (4)
(1) Centro de Consignatarios de Productos del País (CCPP),
“Cuota Hilton”, Su origen y evolución dentro de
las exportaciones cárnicas argentinas, Bs. As., 2004.
(2) Por Resolución J-814/61, la Junta implantó el régimen
de tipificación para novillos que todavía se aplica
(JJ, J, U, U2, N, T y A).
(3) Cfr. nota de Franco Varise, titulada “Carnes: polémica
por los amparos por la cuota Hilton”, en diario “La Nación”
de Bs. As. , del 2/IX/2004)
(4) Varise, Franco, Op. cit.
(5) Seifert, Roberto, “Dan los últimos pasos del plan
ganadero”, en diario “La Nación”, Bs. As.,
del 25/IX/2004).